Viajar a dedo por Europa

Les comparto todas mis aventuras desde San Petersbugro, Rusia hasta Paris, Francia viajando a dedo y sin tomar transporte publico en Europa durante 75 dias.

 


San Petersburgo, Rusia – Tallinn, Estonia (365 km)

Mi experiencia: Mi viaje hacia Europa empieza desde San Petersburgo, Rusia en dirección hacia Estonia. Como no hablo ruso, le pedí a una amiga que escribiera en ruso una nota con mi plan de viaje/ruta y una pequeña introducción sobre quién soy. En Rusia no hablan mucho inglés así que es necesario encontrar formas para hacerse entender.

Tres distintos vehículos me recogieron hasta la frontera de Rusia y Estonia. El primero, un señor religioso que no hablaba inglés pero tenía muy buenas intenciones. Me dio la bendición tres veces y me regaló una Coca Cola.

Luego un grupo de muchachos de 18 años me adelantaron unos 15 kms hasta que se desviaron a su pueblo. Solo uno de ellos hablaba inglés, así que con él me pude entender.

Esperé 20 minutos hasta que me recogió un hombre llamado Igor que iba a dejar a su madre en la frontera ya que ella vive en Estonia. Me contó que solía viajar a dedo cuando estaba mas joven y por eso decidió darme un aventón. Fue de gran ayuda ya que llegamos fácilmente a la frontera.

Ya estando en la frontera rusa, me separaron del grupo por el hecho de tener pasaporte colombiano. Me llevaron a un cuarto con el único agente de inmigración que hablaba inglés y al cual le expliqué que solo estoy viajando y soy turista. Luego de mostrarle mi Instagram, Facebook y Youtube, me dejó seguir. Por el lado de Estonia fue fácil, no me pidieron evidencia ni documentación diferente del pasaporte.

Desde Narva (el pueblo en la frontera de Estonia) consegui un aventon hasta la autopista. Alli fui recogido por dos estudiantes de medicina y uno de arquitectura. Ellos iban camino a Tallinn y me dejaron en la casa de mi CouchSurfer.

Qué hacer: Para salir a la autopista de San Petersburgo, es necesario tomar el metro de la línea roja hasta la estación de Prospekt Veteranov. Al salir de la estación puedes caminar 3 km o tomar el cable-bus no. 37 que te deja en la calle Marshala Zhukova. De allí tomar el bus no.165 que te dejará en la autopista E-20. Desde allí es fácil tomar un vehículo hacia Estonia.

Tallinn, Estonia – Riga, Letonia (309 km)

Mi experiencia: El camino de Tallinn a Riga fue genial. Mi primer aventón fue Janika, una mujer que ha escalado el Monte Kilimanjaro en Tanzania ocho veces y ha escrito tres libros sobre ello. Hoy en día es cónsul honorario de Tanzania en Estonia.

También me recogió Roman, un ruso que trabaja rehabilitando personas adictas a las drogas. Iba camino a Letonia para dar una charla en una de las prisiones cerca a Riga.

Logré llegar fácil a Riga y una vez allí tomé el cable bus que me dejó cerca al hostal.

Que hacer: Para salir de Tallinn es necesario tomar cualquier bus que te deje en Laagri. Yo tomé el bus no. 27 con dirección hacia Laagri desde Nomme Street. El bus me dejó en toda la autopista E-67 y cerca hay mucho espacio para que paren los carros.

Riga, Letonia – Siauliai, Lituania (138 km)

Mi experiencia: Salir de Riga no fue tan difícil pero si tuve que caminar un par de kilometros antes de llegar al lugar que podía pedir los aventones. Allí me demoré tres minutos hasta que me recogió Ralph. Un señor que iba a visitar su antigua aldea para trazar los rastros de sus antepasados Alemanes en Letonia.

También me recogieron Arthur y Asta. Una pareja de Letonia y Lituania que condujo desde Irlanda hasta Letonia para empezar su nueva vida en ese país luego de 15 años de estar por fuera. Además de ser súper buenas personas, tenían muchas historias para contar. Me dejaron en la Colina de Cruces, la razón por el cual vine a Siauliai.

Luego me recogieron tres estudiantes de Letonia que venían a pasar el día a Siauliai y me dejaron en el centro del pueblo. Alli solo tuve que tomar un bus que me dejó cerca al hostal.

Que hacer: Al frente de la estación central de tren en Riga, toma el cable-bus número 27 con dirección hacia Ziepniekkalna. Bájate en la parada Abolu iela y camina 500 metros hacia la autopista E-77. Allí encontrarás una estación de servicio y algunas tiendas. Hay bastante espacio para que los carros paren. No debería tomarte mucho tiempo en conseguir un aventón.

Siauliai, Lituania – Vilnius, Lituania (216 km)

Mi experiencia: Este día empecé temprano. Pensé que iba a tomarme una eternidad llegar a Vilnius aun cuando la distancia no fuera tan larga. No obstante, esperé 20-30 minutos en la autopista y me recogió Berta, quien iba directo a Vilnius.

Berta estudia terapia ocupacional y trabaja como mesera en un famoso restaurante en Vilnius para pagar sus estudios. También es una persona llena de buena energía y ha viajado a dedo en Europa y Estados Unidos.

Que hacer: En Siauliai, toma el bus número 1 hasta la parada Simses. Bájate y camina 600 metros y estarás dentro de la autopista A-9/ E-272. Camina hasta que encuentres una pequeña “isla” en lo que parece ser una antigua parada de buses, hay espacio para que los carros paren. Hay un semáforo antes de esa isla así que los carros te pueden ver y el tráfico va lento. Me tomó 10 minutos en coger el primer carro.

Vilnius, Lituania – Varsovia, Polonia (465 km)

Mi experiencia: Este ha sido uno de los viajes a dedo más complicados que he hecho en Europa. Por lo general no me gusta hacer más de 300km en un día pero vi la posibilidad de llegar a Polonia y me arriesgué.

Salí de la casa a las 6 A.M. para tratar de tomar el bus que debía sacarme a la autopista. Llegué un poco tarde y me tocó tomar uno diferente y por ende, tuve que caminar 3km más en medio de la autopista y de la lluvia. Afortunadamente mi primer vehículo solo tardó 5 minutos en detenerse. Era un hombre llamado Richard que iba a una junta de negocios en Trakai, un pueblo hermoso a cuarenta minutos de Vilnius.

Richard me dejó en la carretera después de Trakai, lo cual me sirvió mucho. Caminé unos minutos y una mujer llamada Margarita me recogió. Avanzamos una buena distancia y luego me dejó en la vía. El único problema: casi ningún carro pasaba por allá.

Esperé media hora hasta que un señor cuyo nombre me pidió no mencionar me adelantó 30km. Era una gran persona, amigable, ambientalista y viajero, por eso me recogió. Tampoco me dejó tomarle fotos o videos así que permanecerá una incógnita.

De vuelta en la autopista me recogió Ramonas. ¿Qué puedo decir de este tipo? Que gran persona. Iba camino a recoger firmas alrededor de Lituania para un proyecto de energía y paró a darme un aventón. No solo eso, me llevó a un lugar que no sabía que existía: la Pirámide de Merkine. Una especie de pirámide dentro de un domo de vidrio, donde la gente va a rezar y meditar. Un lugar muy hermoso y tranquilo. Y para rematar, también me llevó a probar el pan con amapola tradicional de Lituania.

Luego Ramonas me dejó en la autopista mas allá de Marijampole. Sin saberlo, ese sería uno de los lugares mas difíciles para conseguir un vehículo. Esperé una hora bajo la lluvia y nadie paraba. No los culpo, no había mucho espacio y era una autopista rápida con muchos camiones. Así que me tocó caminar 7km hasta que encontré un espacio. Esperé 20 minutos y me recogió Dennis. Un ucraniano que se dedica a comprar carros en Lituania y venderlos en Ucrania. Dennis me llevó hasta Bialyztok, una de las ciudades grandes al llegar a Polonia.

Eran las 5pm y salió luz del Sol. Por fin, dejó de llover. No sé de donde salió la energía y buena actitud pero decidí seguir echando dedo. Afortunadamente me recogió Maciej: un polaco que viaja únicamente para ver los eclipses solares alrededor del mundo. Me contó todas sus historias y experiencias en el Polo Norte e Indonesia. Su próximo viaje será a Estados Unidos para ver el eclipse de este año.

Maciej me dejó en una estación de gasolina en donde pude tomar mi último vehículo hacia Varsovia. Llegué a las 9:22 P.M. agotado pero contento porque lo logré!!!!

Lo mejor de todo, llegué a tiempo para viajar con mi hermana y su novio Kris.

Que hacer: Tomar cualquier bus en Vilnius que te lleve a Savanoriy Avenue. El bus 51 desde la parada Vaduvos te deja en Traky Voke. Yo no alcancé así que tomé el número 8 y caminé casi 3km hasta encontrar un lugar para que los carros pararan. Trata de tomar un carro que vaya camino a Marijampole. Ojalá puedas conseguir uno que pase Marijampole en dirección hacia Polonia para que no quedes atascado en la autopista como me pasó a mi. Sigue la autopista E-67 y con seguridad llegaras a Varsovia.

Varsovia-Cracovia-Auschwitz-Zakopane (Polonia)

Esta ruta la hice con mi hermana y su novio Kris en su carro, por lo cual no viaje a dedo técnicamente, sino con ellos en su carro.

Zakopane, Polonia – Stara Lubovna, Eslovaquia (80 kms)

Esta ha sido una de las “echadas a dedo” mas fáciles que he hecho en Europa. Tomé un mini bus desde Zakopane en dirección a Morskie Oko y de allí me bajé en la intersección hacia Propad (Eslovaquia). Crucé el puente que conecta a Polonia y Eslovaquia y de allí pasaron 5 minutos hasta que me recogió una pareja de Polonia que me dejó en una intersección. Allí me recogió Lugo, un médico que venía de dejar a su hija en Cracovia para volar a Noruega a un campamento de ski. Fácil, me llevó hasta Stara Lubovna en donde me encontré con mi amigo Jakub, quien viajó a dedo desde Eslovaquia hasta Camboya el año pasado.

Que hacer: Tomar el mini bus desde Zakopane hacia Morskie Oko desde la estación central de buses de Zakopane. Cuesta 10 zlt (approx USD 3). De allí se bajan en la intersección hacia Propad. Cruzan el puente hacia Eslovaquia y allí hay una parada de buses y suficiente espacio para que los carros paren. Vayan por toda la autopista 66 hasta Spisska Bela y de allí giren hacia el este en dirección a Stara Lubovna.

Stara Lubovna, Eslovaquia – Kosice, Eslovaquia (100 kms)

No es la primera vez que me pasa pero me sorprendió que sucediera en Europa. Solo caminé a la autopista y no tuve que hacer nada, ni estirar el dedo cuando se detuvo Igor. Un pastor que no hablaba nada de inglés y siempre llamaba a su sobrina para que nos tradujera la conversación. Al final me invito a un evento de senderismo a finales de julio pero no alcancé a ir. Con una bendición se despidió de mi y me dejó en la autopista de Kysak.

Allí tomé otro vehículo con dos ingenieros que se dirigían al sur de Eslovaquia y me dejaron en todo el centro de Kosice. Fácil, fue mas rápido de lo esperado.

Recomiendo viajar a dedo por Eslovaquia. Las personas son muy amigables y las distancias no son tan largas así que es perfecto para viajar a dedo.

Qué hacer: Solo caminen unos minutos hacia la autopista 68 que va directo hacia Presov. De allí pasen a la autopista E-50 directo hacia Kosice.

Kosice, Eslovaquia – Budapest, Hungría (260 km)

Mi experiencia: Mi amigo Michal me llevó hasta la frontera entre Eslovaquia y Hungría. Al cruzar me tocó caminar 400 metros hasta que encontré un buen espacio para que los carros se detuvieran. Si necesitan cambiar plata, en la frontera hay una cabina que siempre dice que está abierta pero solo abren desde las 8:00 a.m.

Primero, me recogió una pareja de Eslovaquia que iba de vacaciones a Hungría y me dejaron 100km mas cerca de Budapest. Era un día muy soleado y caliente. Lo sufrí un rato hasta que me recogió Branislao. Un Ruso-Eslovaco que se dedica a vender carros y me dejó en una estación de descanso a 30km de Budapest en donde me recogió una pareja que no hablaba inglés, así que el camino fue silencioso. Lo bueno es que me dejaron en todo el centro de Budapest y pude explorar desde el primer día.

Budapest, Hungría – Viena, Austria (245 km)

Mi experiencia: Fue un gran día de viaje. Pensé que sería más difícil tomar el primer carro pero fui recogido por Daniel en una estación de gasolina en menos de 5 minutos. Con él avancé 100km y me dejó en otra estación de gasolina. Allí me tocó esperar media hora hasta que se detuvo un vehículo. Jan, quien no hablaba mucho inglés pero a quien le entendí que era un vendedor en Hungría, logró llevarme unos kilometros adelante.

Luego me recogió un señor muy amable llamado Kristoff, o eso le entendí. No hablaba inglés pero si un poco de alemán. Yo solo sé decir un par de palabras en alemán, entre ellas “Genau”, que significa exacto. Así que cada vez que él decía algo, yo respondía con Genau sin saber en realidad de qué hablábamos. Esto me sirvió hasta que me dejó en plena autopista solo a 10km de Viena. Allí, era imposible tomar un carro, incluso hasta peligroso. Así que llegaron dos policías en moto y me obligaron a ir a otro lugar fuera de la autopista para pedir un aventón. Al final, fue mejor. Encontré un pequeño espacio debajo de un puente y solo me tomó 10 minutos esperar. Allí me recogió Joseph. Era un austriaco que había trabajado en barcos anteriormente y visitó Colombia durante sus años en el mar. Solo fue a Cartagena pero dijo que le gustó y, hablaba un poco de español cuando contaba su historia.

Qué hacer: Salir a la estación OMV en Bah-csomopont. Hay distintos buses y trams que te llevan allí. Solo debes pararte a la salida de la estación de gasolina y tratar de conseguir un carro. Me tomó 20 minutos.

Viena, Austria – Praga, Chequia (291 km)

Mi experiencia: Salir de Viena me tomó un rato largo. Luego de tomar tres trenes, logré salir a la autopista. Caminé hacia una estación de gasolina OMV y saqué el dedo a todo el que pasaba pero nadie paraba. Hasta mala cara me hacían. Nadie sonreía ni se burlaba como normalmente pasa. Esperé una hora hasta que me recogió Mathew, quien iba a jugar golf con sus amigos. Me dejó unos 20 km mas adelante en la autopista antes de voltear a su partido. El problema es que quedé en pleno motorway. No sé si conocen las autopistas en Austria pero son muy rápidas y no muy buenas para quienes quieren viajar a dedo. Así que esquivé varios carros que venían “a toda” hasta que me recogió Mikael. Un hombre de 40 años que venía en su van con su hijo de 6 años. Estaba sorprendido de verme parado en pleno motorway así que por eso se detuvo y me llevó a la siguiente estación de gasolina.

Allí una pareja me recogió y me adelantó 10 kms nada mas. Pero fue genial porque así di con Niko. Un rumano que hablaba perfecto español. Niko vivió en España, Francia, Grecia, Bulgaria y ahora Austria. Estuvo casado durante 30 años y tiene 3 hijos. Su esposa siempre lo siguió en sus aventuras pero en esta última le dijo que no. Ella decidió quedarse en España y el no. Así que se separaron y él trabaja ahora en un camping durante la semana y en bares en la noche. Su sueño: pensionarse y viajar por el mundo a dedo. Por eso me recogió. Niko me dejó en la frontera con Chequia en una zona de casinos.

Allí me recogió Charlie, un joven que trabaja alquilando sus camionetas Hammers para eventos. Su último evento: Miss Playa, un concurso de modelos en bikini. Me mostró fotos y yo sentía envidia. Me invitó a su próximo evento pero era dos semanas después, así que lo dejé pasar. Me dejó en toda la autopista directo a Praga. Allí tomé dos vehículos hasta dar con Michael y Susana. Una pareja que estaba de paseo el fin de semana e iba de regreso a Praga. Normalmente no hago esto pero me quedé dormido en el carro, estaba cansado. Fue un día largo pero llegué a Praga.

Que hacer: Difícil pero no imposible. Lo mejor es salir a la estación de gasolina en la autopista saliendo de Kornneuburg. Tomen el tren hasta la estación con este nombre y salgan hacia la izquierda en dirección a la autopista. Allí podrán visualizar la estación o usen Google Maps. Es el mejor lugar para conseguir carros que vayan hacia Chequia, pero toma tiempo.

Praga, Chequia – Dresden, Alemania (148 km)

Mi experiencia: Salir a la autopista fue fácil, solo tuve que tomar el metro hasta el final de la línea roja en Praga. De allí, caminé unos metros por un campo de maiz hasta que llegué a la estación de gasolina. Solo esperé 20 minutos hasta que me recogió Jensen (creo), quien no hablaba inglés, solo alemán. Nuevamente el “Genau” me sirvió bastante. Avancé 40 kms con él hasta quedar en un buen lugar en la autopista en donde los carros pasaban lento. De allí me recogió Mathew, quien se ha dedicado a trabajar en IT toda la vida y siente que no le gusta pero paga la renta. Me llevó incluso mas lejos de su destino solo para asegurarse que yo quedara en un buen lugar. Así que me dejó en una estación a 55km de Dresden. Pensé que sería fácil tomar un carro pero me tomó 3 horas lograr que un carro parara. Una mujer de 60 años Barbara y su esposo me recogieron. Venían de Chequia luego de investigar sobre sus antepasados y los rastros antes y despues de la guerra. Se desviaron para llevarme a Dresden y así pude llegar a Alemania.

Qué hacer: tomar la línea roja del metro hasta la estación de Letnany. Caminar hacia Opocenska en donde se puede visualizar una estación de gasolina OMV. Allí se pueden parar a pedir un aventón. Lo ideal es conseguir un carro que los pueda llevar directamente porque en el camino es difícil que mas carros paren. Faltando 55km tuve que esperar 3 horas, así que no es lo ideal.

Dresden, Alemania – Berlin, Alemania (185 km)

Mi experiencia: Nunca viajo con letrero pero en Alemania es muy útil ya que es muy difícil que te recojan en plena autopista. Así que en este país es mejor usar un letrero para que puedas llegar directamente a tu destino. Así fue como salí de Dresden. Me paré en una de las estaciones de gasolina a las afueras de la ciudad con un letrero que decía Berlin. Solo tuve que esperar 10 minutos hasta que se detuvo un carro. En él venía una madre, su hijo de 15 años y sus amigos del colegio. Me dijeron que iban a Berlin por el fin de semana y que me podían llevar. Fue un paseo interesante, llevaba mucho tiempo sin hablar con niños de 15 años y me hizo pensar cómo era yo a esa edad sin Instagram, Facebook apenas naciendo y sin los smartphones. Las cosas son muy diferentes hoy en día. La mayoría de niños a los 15 años ya tienen celular, están adictos a las redes sociales y su autoestima está íntimamente ligada a ello. No obstante, estos niños igual eran geniales y muy queridos así que fue un buen viaje. Llegué a Berlín muy fácil y rápido.

Qué hacer: Salir a Hansastraße en donde hay dos estaciones de gasolina. Allí te puedes parar con un letrero o hablar con las personas que están en la estación. No debería ser muy difícil.

Berlín, Alemania – Hamburgo, Alemania (298 km)

Mi experiencia: Esta ha sido una de las aventuras a dedo mas frustrantes que he tenido. Me tomó 45 minutos en llegar a la estación de gasolina a las afueras de Berlín (justo a dos minutos de la autopista a Hamburgo). Entré a la estación para pedir un marcador para hacer el letrero. El hombre de la estación estaba acostumbrado a ello. Incluso me ofreció mas cartones para mas letreros. Cuando salí a esperar por los carros, sentí una extraña sensación. No sentí la conexión con el lugar y los carros como acostumbro. Esperé pero nadie paraba. Salí a la autopista y lo intenté desde allí pero nadie paraba. Solo un carro se detuvo: la policía. Me pidieron amablemente que me retirara de la autopista porque era ilegal asi que les hice caso. Volví a la estación pero nadie se detuvo. Esperé dos horas mas y nada que paraban. Luego llegaron 4 personas más que iba a viajar a dedo también. Un danés, un alemán, una irlandesa y una neozelandesa. Nos hicimos por turnos pero nadie paraba.

Así que las mujeres decidieron tomar un bus hacia Dinamarca y se fueron. Mientras tanto, Marc (un aleman que había vivido en Mexico) siguió intentandolo y lo logró. Consiguió una van que nos llevó a los tres restantes hasta la intersección entre Hamburgo y Rostock. Allí nos separamos del Danés ya que el iba hacia Coppenhaggen.

Decidimos comer un sandwich y poner los letreros de una forma visible mientras esperábamos. Luego vi a una pareja a punto de montarse a su vehículo y les hice señas para que nos llevaran. Y para sorpresa mía, dijeron que si. Paul y su novia Marala, una pareja holandesa que iba camino al norte de Alemania, nos llevaron a nuestro destino. Incluso nos dejaron en la estación central de Hamburgo, donde fue fácil llegar a mi lugar de hospedaje.

Hamburgo, Alemania – Dusseldorf, Alemania (407 km)

Mi experiencia: Este viaje comenzo muy bien ya que en menos de 10 minutos me recogió Matthias. Un aleman que trabaja en IT y se dirigía a un asado con sus amigos en un pueblo llamado Hagen. Cuando me recogió penso que yo iba a Bremen (ya que tenia el letrero con ese nombre) y me dijo que me llevaría. Al percatarme que iba en camino a un pueblo mas allá de Bremen y cerca a Dusseldorf le pedi el favor de llevarme. Matthias es una de las personas mas amigables que he conocido en mucho tiempo. Tiene 34 años y su novia solía viajar por el mundo antes, por eso sintio la necesidad de recogerme. Me dejo en una estación de descanso al lado de la autopista a tan solo 70 km de Dusseldorf.

Alli espere unos 10 minutos también hasta que una joven alemana de 20 años, llamada Clara me recogio. Dijo que me podia dejar cerca y le hice caso. Ella iba camino a Colonia pero no se sabia muy bien la ruta y me dejo en el pueblo antes de Leverkusen, a 50 km de Dusseldorf pero lejos de la autopista en dirección a esa ciudad. Así que me toco ir a un cruce antes de la via a Colonia, tomar un carro con un senor que trabajaba con pintura. Su nombre es Klaus y no hablaba nada de ingles. Así que use el típico “Genau”  de siempre y avanzamos. Me dejo en la intersección entre Colonia y Dusseldorf pero era autopista, así que los carros iban a una velocidad ridícula y es técnicamente ilegal estar allí viajando a dedo.

No obstante, me recogió Issi, un turco que vive en Neuss (un pueblo a 10km de Dusseldorf). Isis me llevo hasta su pueblo y me contó mil historias sobre Turquía y la situación actual. De allí tome el tram que va directo a Dusseldorf por EUR 1.60.

Dusseldorf, Alemania – Amsterdam, Holanda (293 km)

Mi experiencia: Este fue un día largo, para lo que tenia que recorrer. Sali de la casa en Dusseldorf a las 8am y tome el tren hacia las afueras de la ciudad. Me baje en la estación que no era y por ende perdí el bus que hacia conexión y me dejaría en la autopista. Así que me toco tomar un nuevo tren y caminar durante 3km hacia una calle que tenia salida a la autopista entre Dusseldorf y Arnhem, Holanda. Allí espere 30 minutos hasta que me recogió Michael, un aleman que poco hablaba ingles. Mi aleman ha mejorado así que pudimos tener un par de conversaciones muy buenas. No obstante, no le entendí el resto. Lo bueno es que me dejo en la frontera entre Alemania y Holanda, y ademas me regalo un pretzel gigante!

Alli me recogió Luke, un holandés que estudio biología y también hizo un curso para ser guardabosques. No obstante, lleva 2 años desempleado y viviendo del gobierno. Me dijo que no tenia nada mas para hacer ese día así que me podia llevar cerca de Amsterdam. En efecto, me dejo a 56 km de la capital de Holanda en una estación de gasolina.

En la estacion de gasolina espere media hora hasta que me recogió un camionero llamado Paul. Hacia meses que no montaba en camion así que me emocione. Paul es uno de los personajes que mas llamo mi atención en los últimos meses. Solía ser un programador de IT y luego consultor hasta que se canso de trabajar 24/7. Renuncio a su trabajo y comenzo a trabajar dos días a la semana en un camion transportando objetos a grandes almacenes. En su rato libre se dedica a arreglar los carros de su vecindario y con eso puede vivir cómodamente con su esposa y su hija cerca a la playa. Tiene 54 años y me confeso que siento que ya encontró un balance en su vida y es feliz, se le nota.

Paul me dejo en otra estación de gasolina pasando Utrecht en camino hacia Rotterdam. Allí había una pequeña interseccion que me podría llevar a Amsterdam. Cuando llegue a la estacion de gasolina pedi un marcador para hacer un letrero con dirección a Amsterdam. Literalmente sali de la estación y un hombre llamado Shakir me dijo que me podia llevar. Shakir es de origen marroquí pero nacio y se creo en Holanda. Trabaja para Huaweii la marca de celulares. Iba camino a Amsterdam y me dijo que me podia llevar donde necesitaba. Y así llegue muy fácil a una de las ciudades mas bonitas que he visto.

Ámsterdam, Holanda – Bruselas, Bélgica (204 km)

Mi experiencia: Antes que nada, debo decir que me tomó mas de lo normal llegar a Bruselas. Hay probabilidades altas de conseguir carros que vayan directamente de Amsterdam hasta Bruselas pero no fue mi caso. Cuando caminaba hacia la estación de gasolina a las afueras de Amsterdam, me encontré con dos rusos que también iban a viajar a dedo hacia Belgica. Teniendo en cuenta que ellos llegaron primero, respeté su lugar y busqué otro espacio para echar dedo. Asi que retrocedí unos pasos antes donde empezaba la autopista y saqué el letrero con destino a Bélgica. Pasó una hora y el único carro que paró fue el de la policía para pedirme que saliera de la autopista.

Así que volví a la estación de gasolina en donde había llegado una tercera rusa a viajar a dedo. Fue ella la primera en conseguir un carro con dirección a Bélgica y logró que llevaran a los otros dos rusos. Yo seguí en la estación hasta que Nicolas, un holandés que estaba bajo los efectos de la marihuana se ofreció llevarme hasta Utrecht. Teniendo en cuenta que nadie más paraba, decidí ir con él.

Nicolas es un vendedor. Solamente sé eso. No supo decirme qué vendía ni a quién, pero la verdad no quise saber más. Me dejó en una estación de gasolina más grande en dirección a Antwarp, Bélgica. Allí esperé una hora y media hasta que Marci, una señora iraní decidió llevarme.

Marci era muy amable y se notaba lo buena persona que era. Conoció a su esposo en Irán y el la convenció de irse a vivir con él en Bélgica. Así que se mudó y se casaron. Lleva viviendo en Bélgica casi 30 años y tiene 3 hijos. Lamentablemente, Marci me dejó en una estación de gasolina bastante lejos de donde debía estar. Y peor aun, en dirección contraria.

Estuve esperando 30 minutos en la estación hasta que un señor se me acercó a decirme que Bélgica estaba hacia el otro lado. Así que me tocó cruzar la autopista con los carros a toda marcha y lloviendo para poder hacerme del otro lado. Allí esperé otros 30 minutos hasta que René, un francés me llevó a la autopista correcta y me dejó en una estación de gasolina nueva.

Allí me recogieron Pierre Paul y Jean Claude. Dos franceses que iban a Bruselas para irse de fiesta antes de volver a Lile, donde vivían. Pierre Paul hablaba muy bien inglés así que pudimos charlar durante el camino y me dejaron en el centro de Bruselas, luego de 5 horas y media de viaje a dedo.

 

Bruselas, Bélgica – Gante, Bélgica (55 km)

Consejo para este recorrido: traten de conseguir un carro que los lleve directamente a Gent ya que en el camino hay pocos lugares para hacerse en la autopista.

Mi experiencia: Cuando salí a la autopista, esperé 5 minutos hasta que me recogió Djibril, un senegalés que estaba viviendo en Bélgica desde que tenía 5 años. Iba en dirección hacia la costa de Bélgica a recoger madera para exportar a Senegal. Durante el recorrido, me habló sobre su sueño de irse a vivir a Estados Unidos. Me decía que en Estados Unidos las condiciones para vivir son muy buenas y que estaba seguro que le iría mejor que en Bélgica. Era muy religioso y creyente. Hablaba de Dios y del Sueño Americano como dos verdades universales. Yo solo lo escuchaba. Lamentablemente, Djibril no iba directo a Gante, asi que me toco bajarme en medio de la autopista. Obviamente allí no iba a parar ningún carro, por lo que me tocó bajar por una cañería y pasar por un bosque para llegar al pueblo más cercano. Afortunadamente solo me demoré 10 minutos en llegar y tomar un vehículo en dirección a Gante fue más fácil.

Me recogió Claude, un soldador belga que iba camino a Gante a visitar a su novia. Me contó que su mejor amigo era un viajero y murió en un accidente de carro, así que cada vez que viajaba lo hacía con la foto de su amigo, para sentir que él estaba allí. Luego de media hora de recorrido, llegamos a Gante y pude explorar la hermosa ciudad belga.

 

Gante, Bélgica – Paris, Francia (292 km)

Mi experiencia: Este fue mi último recorrido a dedo ininterrumpido en Europa. Escogí el mejor destino para terminarlo: Paris. Salir de Gante fue un desastre. Debía tomar un bus que me sacaría a la autopista pero el bus nunca llegó. Así que caminé durante 4 kms con un letrero pidiendo un aventón hacia la autopista E17. Mientras caminaba paró un polaco llamado Yan. Trabajaba en construcción y me dijo que lo acompañara a recoger unos materiales y luego me llevaría a la autopista. Nos demoramos media hora recogiendo todo pero me llevó a una estación de gasolina en la E17 donde quería estar.

Allí esperé dos horas a que alguien parara en dirección a Francia. Muchos carros iban a los pueblos cercanos y decidí no tomarlos porque iba a quedar en medio de la autopista o de un pueblo remoto. Así que fui paciente.

Luego de esperar, apareció Azad, un turco que trabaja como transportador en Bélgica y Francia. Este era un tipo con buena vibra que siempre quiso viajar por el mundo pero no pudo por diferentes razones. Así que como transportador logró hacer lo más parecido a su sueño. Me contó sobre su nueva novia brasileña y como la quería, etc. Azad me dejó a unos kilómetros de Lille en un buen lugar para echar dedo.

Allí solo esperé veinte minutos hasta que me recogió un señor llamado Michel. Era un transportador francés de medias y ropa interior. No hablaba nada de inglés, ni una palabra. Y mi francés no es bueno así que fue una hora de viaje bastante larga. Michel me seguía hablando pero yo no le entendía nada, y seguía y seguía. Luego, a punta de señas entendí que me dejaría al lado de la autopista antes del peaje, lo cual me pareció bueno. Cuando me bajé, me regaló un paquete de medias Pierre Cardin, nada mal.

En la curva antes de la autopista esperé 15 minutos hasta que me recogió Cyril. Un francés que se dedica a tomar fotos de las autopistas para reportar su estado. Me dijo que pasaría cerca a Paris así que me podía llevar. Cyril era muy amable y botaba buena energía cada vez que hablaba. Logró llevarme hasta la periférica de Paris en donde tomé el metro en dirección hacia Trocadero para ver la Torre Eiffel, una de las edificaciones más impresionantes que he visto en mi vida.

 

 

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2017-09-08T09:14:29+00:00 June 29th, 2017|Colombianos, Europe|