Sin plata en Sri Lanka

En Sri Lanka hay un lugar llamado Polonnaruwa, famoso por sus antiguos templos y ruinas budistas. Fue el segundo pueblo más antiguo de este país y hoy en día es Patrimonio de la Humanidad según la UNESCO.

Hace un tiempo exploré las ruinas de Polonnaruwa, visitando todos los templos posibles y fascinándome cada vez más con la arquitectura de hace más de mil años en Asia. Este lugar, además de tener templos y ruinas por doquier, también se encuentra rodeado por ríos y campos de arroz haciendo que sus paisajes sean aún más hermosos.

 

En Polonnaruwa también encontré uno de los mejores restaurantes de comida local llamado “Jaya Restaurant”. El plato típico de Sri Lanka se llama Kottu y en este lugar lo preparaban de manera increíble. El Kottu es hecho a base de un pan llamado Roti al cual se le agrega curry, vegetales, pollo, ajo, jengibre, chile, y más especias. El pan luego es cortado de una forma especial y termina siendo parte de la mezcla.

Durante una semana, me pasé todos los días almorzando y cenando en este restaurante. La comida era exquisita y las personas que atendían el lugar eran humildes y muy amables. Cada día me sentaba con la sobrina de la dueña a ver programas de Animal Planet ya que era el único canal que había en inglés.

En mi último día, cuando se me acabó el efectivo decidí ir a retirar más dinero. Era viernes en la noche y encontré un banco cerca al restaurante. Cuando inserté la tarjeta, el cajero me indicó que digitara mi clave y el monto a retirar. Luego de presionar las teclas, la pantalla volvió al inicio y mi tarjeta no salió. Tampoco la plata.

 

 

Comencé a empujar el cajero y a pegarle a ver si algo pasaba. Nada. Me quedé sin plata y sin mi tarjeta. Salí del banco y fui al restaurante a sentarme para pensar qué hacer. El hostal estaba lleno y no podía extender; mucho menos sin dinero. No tenía más dinero para comida y menos para irme a otro pueblo. Además, era viernes así que si pensaba recuperar mi tarjeta debía esperar al lunes a ver si con suerte en el banco me la daban.

Cuando la dueña del restaurante vio mi cara de preocupación, me preguntó qué me había pasado. Le conté mi historia con el cajero y me sonrió. Me dijo que no me preocupara. Arriba en el segundo piso de su restaurante había un pequeño cuarto con una cama y un baño. Me ofreció dormir allí y alimentarme hasta el lunes con la comida del restaurante.

En verdad me sorprendió. Sabía que la señora tenía un buen corazón pero no me esperé tanta ayuda. Acepté su ofrecimiento y me instalé en el cuarto del segundo piso. Era pequeño y hacía mucho calor. El ventilador soplaba viento caliente así que era mejor dejarlo apagado y el baño no funcionaba muy bien. Pero eso no me importó, la verdad estaba tan feliz por haber recibido esa ayuda que ni siquiera me molestó tener un parlante de la mezquita musulmana al lado mío.

 

Con Nilu

Durante tres días la señora llamada Nilu me hospedó y me alimentó. Llegaba más temprano con su esposo para prepararme el desayuno y nunca pasé hambre o necesidades. El lunes siguiente fui al banco y recuperé mi tarjeta. Me explicaron que el cajero había tenido problemas ese fin de semana y no solo me había sucedido a mí. El cajero fue arreglado y obtuve mi dinero y mi tarjeta.

Luego regresé al restaurante para pagarle a Nilu por todo lo que había hecho pero ella se negó a recibir mi dinero.  Solo me dijo que lo usara para mis viajes y que si volvía por Sri Lanka la visitara.

A la fecha no he vuelto por este hermoso país pero el día que lo haga sin duda veré a Nilu.

 

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2017-09-30T17:24:42+00:00 October 7th, 2017|Sri Lanka, Stories|